Álvaro del Portillo regresa a Vigo

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Álvaro del Portillo regresa a la ciudad. En esta ocasión, lo hace a través de la exposición “Un santo de datos”. Una selección de fotografías y documentos que recorren la vida del próximo beato, uno de los tres primeros sacerdotes ordenados del Opus Dei, por el vigués monseñor Eijo Garay, en 1944, y que sustituyó a Escriva de Balaguer al frente de la Obra.

Álvaro Portillo estuvo en varias ocasiones en la ciudad, acompañando a san Josemaría Escrivá en sus viajes apostólicos de 1945 a 1961.

Una de sus primeras incursiones en la ciudad fue para dirigir unos ejercicios espirituales, organizados por Acción Católica, en las Carmelitas de la Caridad, en la calle Pi y Margall.

En la muestra se recoge el testimonio de sor Teresa Margarita, carmelita descalza y Superiora en el convento de Sabarís desde 1961, que asistió a estas jornadas del 24 de marzo de 1945:

“Desde el primer momento me impresionó su porte distinguido, su recogimiento y su profunda humildad, que destacaba mucho, y su sencillez; era a la vez muy amable y acogedor; atendía con bondad”

Del Portillo también predicó en otros colegios como San José de Cluny.

Aprovechando una de sus estancias, el entonces obispo, López Ortiz, le propone que inaugure la Escuela de Ingenieros Forestales de Pontevedra. Les animó a afrontar su trabajo “desde un punto de vista sobrenatural”. La relación con los ingenieros locales, con los que compartía formación, se consolidó a través de los años.

Una de las fechas señaladas en ese vínculo con Vigo de Álvaro del Portillo es el 9 de septiembre de 1948. Celebró una misa en la capilla de Acción Católica, en Velázquez Moreno, donde acudió con Escrivá de Balaguer a reunirse con el delegado Agustín Nandín.

La última estancia en Vigo  tuvo lugar el 24 de julio de 1961. Llegó en compañía de san Josemaría para entrevistarse con el obispo de Madrid, Leopoldo Eijo y Garay, que se encontraba veraneando en su casa viguesa de O Castro, ahora perteneciente a la parroquia de La Soledad. “Quien trató alguna vez con don Álvaro recordará siempre su semblante sonriente y bondadoso, la serenidad y la amabilidad de su persona”, afirmó Ramona Sanjurjo, después de acudir al ejercicio espiritual que dirigió Del Portillo en el colegio de las Carmelitas.

 

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